Quiénes somos

La comunidad parroquial Cristo del Olivar quiere ser “una casa de familia fraterna y acogedora”. La parroquia existe para evangelizar y vivir la fe en comunión con toda la Iglesia. Está siempre en acción. Es “como esa fuente de la aldea a la que todos acuden a calmar su sed” (Juan XXIII).

En nuestra parroquia cultivamos un modo de mirar la realidad que devuelva confianza y alegría a la gente. Creemos que estando en un cruce de caminos en el centro del viejo Madrid tenemos algo bueno que ofrecer: un espacio de encuentro con Dios; una comunidad de creyentes que da razones de su esperanza. Y mucho más…

Nos gusta atender a cada persona que se acerca. Vivimos con naturalidad la diversidad y la comunión como regalo y tarea. Entre las casas del barrio, con su gente y abierta a todos, la comunidad parroquial propone sus actividades para “dar vida” a quien se quiera acercar.

Historia

La Iglesia de los dominicos del Cristo del Olivar es un templo que ha recogido en sus muros las huellas de los hitos históricos de nuestro país y de las transformaciones de la Iglesia. Nació al abrigo de la vida social en el tiempo de la monarquía decadente; se desarrolló como una iglesia de culto ligada a las actividades de una cofradía; sus suelos se mancharon de sangre a causa de la violencia fraticida en los años de la guerra civil; se constituyó en una parroquia popular en los años de aquel desarrollismo que convirtieron a Madrid en uno de los lugares de migración interior. En el momento actual no puede ignorar los cambios que se han producido en su entorno en los últimos años tales como el envejecimiento y despoblación progresiva, asentamiento de minorías culturales…

Los orígenes del Oratorio de El Olivar se remontan a 1607. Según parece en un templo de Londres habían sido profanadas las Sagradas Formas. Llegada a Madrid la sacrílega noticia, un grupo de personas piadosas se constituyó en Congregación de los Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento. A esta congregación pertenecieron entre otros personajes ilustres músicos y escritores como Lope de Vega, Miguel de Cervantes, Quevedo y Calderón de la Barca.

En el año 1899 los dominicos obtienen la capellanía de los Indignos Esclavos, siendo además cofrades de pleno derecho. Por las mismas fechas, los frailes solicitan y obtienen permiso para instaurar la Cofradía del Rosario y para otros cultos dominicanos. Colocados los cimientos de la nueva comunidad El Olivar, con el nombre de Vicaría de Nuestra Señora de Atocha, se convierte en la residencia del Provincial y de la Curia de la Provincia Dominicana de España. En 1921 la Vicaría se convirtió en priorato, y cinco años más tarde el convento fue puesto bajo la advocación de Santo Tomás de Aquino.

En julio de 1936, seis de los 11 frailes de la comunidad que no quisieron abandonar su puesto a pesar del peligro, fueron apresados y posteriormente ejecutados. Una lápida en la iglesia conserva sus nombres: Alfredo Fangal, Vicente A. Cienfuegos, Juan de Mendivelzua, Vicente Peña y Vicente Rodríguez. Terminada la guerra, El Olivar recomenzó una gran tarea cultural, sacramental, de predicación y de labor social.

En 1966 la iglesia-oratorio del Olivar fue erigida parroquia en el año 1966 con el título de “Santo Cristo del Olivar”. La parroquia comenzó su andadura con un perfecto conocimiento de la realidad social del barrio en el que se encontraba. Posteriormente trabajó para adaptarse a las nuevas directrices del Concilio Vaticano II continuando sus actividades propias de antes e inaugurando o renovando otras.

 

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