La Palabra: “Jesús preguntó a sus discípulos: ¿y vosotros quién decís que soy?. Pedro contestó: Tu eres el Mesías” ( Evangelio)
1.Jesús “estaba orando solo”. Según el evangelio, con frecuencia se retiraba a orar. Pero su oración no significaba huir y dejar a un lado los problemas que tenía entre manos sino más bien procesarlos desde su intimidad con el Padre. Las autoridades religiosas judías se habían manifestado ya claramente contra su mensaje, y por eso Jesús, después de hacer oración, pregunta directamente a sus discípulos: “¿quién decís que soy? ¿qué pensáis de mi conducta y de mi evangelio”.
2. En nombre de aquel pequeño grupo de seguidores o discípulos, Pedro toma la palabra: “Tu eres el Mesías”. La historia bíblica se inicia y camina inspirada y sostenida por una esperanza: la llegada del Mesías que dará satisfacción a todos los anhelos y liberará de todas las alienaciones. Ofrecerá un sentido a la vida que muchas veces avanza en la oscuridad y el sufrimiento. Pedro y los primeros discípulos encontraron en la conducta y en el evangelio de Jesús el sentido para su existencia. Eso sí, Jesús puntualiza que su mesianismo no procede con imposición ni violencia sino expresión y fuente de una entrega por amor.
3. La crisis que sufre nuestra sociedad no es tanto la falta de placer cuanto la falta de sentido que motive y de algún modo unifique todos nuestros pasos. Instalados en la superficialidad de cada día sobrevivimos en la lucha diaria por resolver las dificultades que se van presentando, pero sin mayor ilusión y un poco desesperanzados. El evangelio de hoy nos dice que Jesucristo, su propuesta de fraternidad, su forma de vivir y de morir, es un ideal de vida que merece la pena y puede dar sentido a toda nuestra existencia.
Jesús Espeja, dominico