Oración de quietud y silencio

Cuando:
23 julio, 2020 a las 7:30 pm – 8:30 pm
2020-07-23T19:30:00+00:00
2020-07-23T20:30:00+00:00

La oración contemplativa (oración de quietud y silencio) es la apertura de la mente y el corazón – todo nuestro ser – a Dios, el Gran Misterio, más allá de todo pensamiento, palabra o emoción. Abrimos nuestra percepción a Dios que nos ama como somos y quien sabemos por  fe que está dentro de nosotros, porque  “en Él vivimos, nos movemos y existimos” y   “Dios está más cerca de nosotros que nosotros mismos”. La oración contemplativa es un proceso de purificación interior la cual nos guía, si consentimos, a la unión divina. Dejamos a Dios que se acerque a  mí y  nos empapamos de su amor. La oración de contemplación no es especulación, ni deducción, ni moralismo, ni toma  de decisiones. Pretende llegar a Dios por la vía de la oración pura, quietud y silencio. Si quieres aprender a orar, orando,  te invitamos a que vengas  todos  los Jueves  de 19:30 a 20:30h. Sé puntual.

 Cómo meditar

 

Oración Inicial:   Padre celestial, abre nuestros corazones a la presencia silenciosa del Espíritu de tu Hijo. Guíanos al misterioso silencio donde tu amor se revela a todo  aquel que  clama Ma ra na tá, Ven, Señor Jesús

1.- Para meditar lo primero que debemos aprender es a permanecer en quietud. La meditación es la completa quietud  del cuerpo y del espíritu.

Para alcanzar la quietud del cuerpo nos sentamos y permanecemos quietos, sin movernos.

Al comenzar dedicaremos unos minutos para encontrar una postura cómoda. La única regla esencial que debemos seguir es la de mantener la columna tan erguida como nos sea posible.

Cerraremos suavemente los ojos y permaneceremos quietos durante el tiempo  de la meditación.

 

2.- A continuación, aquietamos el espíritu. Para lograr esta quietud pronunciaremos en silencio, en la profundidad  de nuestro corazón, una palabra o una breve frase o mantra y la repetiremos continuamente, fielmente y amorosamente. La palabra que se recomienda utilizar es la palabra aramea “Maranatá”(Ven, Señor Jesús).

La pronunciaremos separando las cuatro sílabas con la misma duración y acentuación: ma – ra – na –  tá. Diremos la palabra en silencio, sin mover los labios. La recitaremos desde el principio al final  del tiempo de meditación. Dejaremos ir los pensamientos o imágenes que surjan en la mente, pronunciando continuamente nuestra palabra. Repetiremos la palabra en la profundidad  de nuestro corazón, escuchándola interiormente. Para ello, concentraremos toda nuestra atención  en la repetición de la palabra:  ma – ra – na – tá. Si surge una distracción, simplemente regresa a tu mantra.

Esto es todo lo que debemos hacer.

 

Medita por 20 a 30 minutos cada mañana y cada noche, cada día de tu vida. Solo repite la palabra.

La meditación es la forma de oración pura marcada por el silencio, la quietud y la simplicidad.

Recuerda

  • No juzgues la calidad de tu meditación.
  • No busques experiencias de ningún tipo.
  • No busques ni midas resultados.
  • Manténte fiel a tu práctica. Cualquier beneficio seguramente emergerá gradualmente y luego de mucho tiempo. La maravilla y belleza de la oración, es que nuestro corazón se abre tan naturalmente como el abrirse de una flor.  John Main OSB

 

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