CÓMO ACEPTAR UNA LIMITACIÓN, NO UN PROBLEMA AFRONTAR, ACEPTAR Y DEJAR QUE EL TIEMPO PASE

Cuando alguien busca una solución hay que saber distinguir entre problema y limitación. Si no hay solución entonces no estamos ante un problema sino una limitación. Por ejemplo: Si una madre le da por beber porque su hijo se murió, la muerte de su hijo no es un problema, es una limitación. El pasado no se puede cambiar pero sí su reacción ante los recuerdos. Lo único que se puede hacer con el pasado es aceptarlo porque es parte de ello. Por lo tanto se pide:

1.- Afrontar la limitación como parte de la vida.

2.- Aceptarlo como algo que se resolverá con el tiempo de una manera u otra.

3.- Dejar que el tiempo transcurra.

Afrontar:

Nosotros hacemos todo lo contrario. En vez de afrontarlo, huimos de ello. En vez de aceptarlo, luchamos contra ello y en vez de tener paciencia, nos impacientamos porque no vemos resultados.

La recuperación no está en deshacernos de estos estados de ánimo, tomando tranquilizantes o huir de ellos. La recuperación está en pasar por, atravesar, entrar en el corazón del huracán a través de la tormenta, con aceptación completa de un modo relajado, diciéndote: Esto se pasará con el tiempo y mi aceptación.

Aceptar:

Estos remedios caseros – echar la culpa, autolástima, etc…, tienen un resultado: Nos  hace a nosotros y a los demás más miserables y aumentan las dificultades sin resolverlos. ¿Maldeciremos a Dios y moriremos?. No. Haz lo que los políticos hacen: No puedes ganarles, únete.  Si no puedes resolver tus problemas, aprende a vivir con ellos y a pesar de ellos.

Dirás eso es muy fácil decirlo pero difícil ponerlo en práctica.¿ Cómo se hace? Muy sencillo; tan sencillo que lo intentarías si estuvieras desesperado. Si estuvieras muy desesperado intentarías  cualquier cosa. Por lo tanto intenta algo que funciona: intenta aceptación.

La aceptación de la limitación es la única fuente auténtica de serenidad, tranquilidad y paz. Es también conocido como: Entregarse. Doblegarse ante lo inevitable. Abandonarse como cuando el sauce se dobla con el viento. Únete.  Se puede conseguir si tienes un deseo urgente de ayudarte y estás dispuesto a pedir a Dios que te ayude.

Afortunadamente tenemos la fórmula mágica para aceptar las cosas como son, es tan sencillo y práctico como un abridor de latas. Está a nuestra disposición:

Señor, concédeme SERENIDAD para aceptar las cosas que no puedo cambiar.

Concédeme VALOR para cambiar aquellas que puedo.

Y, concédeme, Señor, SABIDURÍA para reconocer la diferencia.

Sencillamente pides a Dios que te de la habilidad de aceptar las personas y cosas como son, si no las puedes cambiar. Muy pocas veces cambiamos a las personas, aunque nosotros sí podemos cambiar. Más, aún, pedimos a Dios que nos convenzamos que no tendríamos las cosas de otra manera, aún si pudiéramos. Sólo Dios es poderoso para cambiar todas las cosas y Él parece preferir hacer que ellas salgan bien sin cambiarlas.

En la práctica: Afronta la limitación que te está enloqueciendo y dí: “Hay algo que yo pueda hacer en estos momentos? Si hay algo, hazlo. No lo pospongas más. Si no hay nada que puedas hacer hoy, acéptalo y olvídalo.

 

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