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Reacciones ante la muerte de un ser querido


Aunque cada relación es única  y el superviviente  sufre a su manera, algunas reacciones se experimentan comúnmente durante el proceso del duelo. En su libro “Sobre la muerte y los moribundos”  la Doctora Kubler-Ross  identifica ciertos mecanismos de afrontamiento utilizados por  las personas  que  están cerca de la muerte y los supervivientes.

Muchas personas, bien intencionadas, interpretaron las descripciones del proceso de duelo de la Doctora Kubler-Ross como “El Único y Sólo Proceso del Duelo”  que los supervivientes  deben experimentar. Sin embargo, las descripciones de negación, rabia, pacto, depresión y aceptación de la Doctora Kubler-Ross puede o no puede  aplicarse al proceso  que una persona experimenta después de la muerte de un ser querido. La naturaleza del proceso del duelo varía dependiendo de muchos factores.

Como amigos y familiares de la persona que han experimentado la pérdida, necesitamos recordar que ellos pueden o no pueden  experimentar las reacciones que Kubler-Ross describe. Estas reacciones suceden en cualquier orden especial y  pueden ocurrir simultáneamente. Las personas en duelo pueden estar enojados un día del sistema médico, deprimidos el próximo y enojarse de nuevo al día siguiente, y esta vez con la persona que murió. Por otro lado, cuando una muerte es esperada, los miembros de la familia pueden  sentir tristeza pero poco o nada rabia o depresión.

Necesitamos recordar que cada persona experimenta y procesa el duelo distintamente. Algunos pueden sentir más dolor que otros y algunos pueden  estar más abiertos  a su dolor. Necesitamos respetar el modo en que la persona experimenta el duelo, especialmente cuando el proceso es diferente de lo esperado

La idea del duelo como algo que sucede en etapas está lleno de dificultades. Algunas veces sentimos que necesitamos empujar a la persona en duelo a la próxima etapa. Nos preocupamos cuando el superviviente lleva mucho tiempo enojado, o la depresión parece durar semanas sin fin. La mayoría de las veces, la mejor intervención  para las personas en duelo es escucharles activamente, acogiendo sus sentimientos, dándoles permiso para sentir y estar ahí con ellos.

Las reacciones más comunes y la intervención son: Estado de Shock, Negación/Incredulidad; Rabia y Hostilidad; Pacto, “Qué hubiera pasado Si….y Si Solamente….”: Depresión y Aceptación/Reconciliación.

Estado de Shock – Esta es una común ante la muerte de un ser querido, particularmente cuando la muerte es de repente e inesperada.

  • Reacción: Incapaz de concentrarse o pensar con claridad, incapaz de hacer decisiones, siente frío, está débil, paralizado, o aturdido; experimenta rápidos cambios emocionales.
  • Intervención: Proporcionar un ambiente tranquilo, sin ruidos para reducir la estimulación.  Buscar unos buenos asientos. Si están inquietos, animarles a que den un corto paseo hasta que estén más calmados.  Si lloran sin control, permitírselo. Este llorar sin control durará unos diez a veinte minutos. Proporciona agua, zumos y bebidas sin alcohol y sin cafeína.

Negación/Incredulidad – No importa si la muerte del ser querido fue esperada o no, hay una sensación de irrealidad cuando la muerte ocurre.

  • Reacción: La Negación y la Incredulidad abarca desde frases como “no puedo creer que está muerto” “no podía  haber sido él” “No, no puede ser” hasta la esperanza de que la persona  se ha ido temporalmente, a problemas más serios como no querer  reconocer el cuerpo e incluso intentos de alimentar el  cadáver, o “momificar” la habitación del difunto y sus ropas durante muchos años.
  • Intervención: Respetar la necesidad de la negación.  Resistir a forzarles a que acepten la realidad. Escucha y apoya. El estado de shock, la negación y  la incredulidad actúan como protección (mecanismos de defensa) contra algo que ellos no pueden todavía hacer frente. Pon atención a las insinuaciones que te hacen las personas en duelo. Si ellos dicen, “¿Él no volverá, verdad? Confírmaselo con suavidad. Si  la persona en duelo cae en una negación seria, tal  como seguir negando reconocer el cuerpo,  ten paciencia y dale más tiempo  para ir adaptándose a la realidad.  Si persiste una negación fuerte, entonces es necesario derivarle a un profesional

La Rabia y Hostilidad –  son de las reacciones más comunes ante una pérdida. Siempre que nos sintamos impotentes y fuera de control, tendemos a enojarnos y echar la culpa al otro por nuestros propios sentimientos de dolor. Cuando un ser querido se está muriendo, los miembros de la familia descubren que se sienten impotentes para proporcionar una cura. No obstante por mucho que ellos lo deseen, los miembros de la familia no pueden hacer que todo salga bien. Cuando uno se frustra o  se enoja puede desplazar su rabia con las personas más cercanas.

  • Reacción: Con frecuencia se sentirán sorprendidos de cuán enfurecidos están con sus seres queridos por morir y dejarles solos, o furiosos con Dios por permitir que pasara esto tan terrible. Después se sentirán culpables por esos sentimientos. Algunas veces el objetivo de su rabia es el médico y algunas veces las personas más cercanas.
  • Intervención: Necesitamos refrenar para que la rabia no haga frente a la rabia o la hostilidad a la hostilidad.  Si es lo adecuado, valida las razones por su rabia. Recuerda que intentar hacer que los miembros de la familia vean  las cosas con más sensatez no  es bueno durante un período intenso de rabia.
  • Intenta recordar que la expresión, la verbalización de la rabia es un don. Con frecuencia las personas expresan su rabia a aquellos que más confían. Aún en medio de su dolor intenso, la persona en duelo se da cuenta de que ellos podían  ser abandonados por aquellos  que son incapaces de afrontar sus emociones. Pueden guardar su rabia y hostilidad y expresarla a las personas que no los abandonarán. Recuerda no tomarlo en sentido personal.
  • Si la rabia se convierte en destructiva o abusiva, poner limites es lo apropiado. Si la pelea tiene lugar próximo al lado de la cama de un paciente, deberían pedirles que se salgan  y arreglen sus diferencias en otro lugar.  Si tú  te enfrentas con abuso verbal, puedes pedir “tiempo fuera” y explicar que tú estás ahí para escuchar, y que necesitan calmarse antes de continuar con la conversación.
  • Tú podrías sugerir algún modo positivo de desahogarse. Tales como caminar, hacer “footing”, limpiar la casa, o escribir tus sentimientos, etc….

El Pacto, Culpa, y “Si solamente….” – Culpa real o neurótica es una reacción común al  duelo. Los miembros de la familia se dan cuenta que son incapaces de alterar acontecimientos familiares dolorosos que ocurrieron en el pasado y son incapaces de retractar decisiones que no  salieron bien. De vez en cuando se dicen cosas hirientes en una relación íntima. Con frecuencia, con nuestras prisas, no llegamos a hacer cosas que deberíamos haber hecho. O  hicimos cosas que no deberíamos haber hecho. Las imperfecciones son normales. Ninguna relación o persona es perfecta. Todos cometemos errores.

  • Reacción: Algunas veces los miembros de la familia están abrumados  por los pensamientos de: “Si solamente hubiéramos visto otro médico, esto no hubiera sucedido”; “Si hubiéramos ido al médico antes, no hubiera cogido el cáncer  tan pronto”; “Si hubiera cocinado más   verduras y menos carne, no hubiera tenido cáncer”….etc.. etc….
  • El pacto durante el duelo puede incluir  rezar más o intentar ser mejor  que antes para  que el ser querido vuelva. Otras veces aquellos que están en duelo intentan mantenerse tan ocupados que así no tienen tiempo para sentir el dolor. Se dicen: “Si me mantengo de verdad ocupado, no tendré  que sentirme tan mal”. Otros pueden preocuparse porque no  se sienten  “lo suficientemente mal”  y  después se sienten culpables por esa falta de duelo. Todo esto es muy ambivalente. Pero así es el duelo.
  • Intervención: Después ayuda a los miembros de la familia a resolver sus expectativas irracionales de ellos mismos. Normaliza los sentimientos de culpa y “Si solamente” explicando a los miembros de la familia que los sentimientos de culpa  son normales. Intenta ayudarles a que se perdonen a sí mismos como si perdonaran a un amigo. Sugiéreles que se pongan en contacto  con un líder espiritual o religioso.

La Depresión. Esta es la reacción más  difícil y más larga del duelo porque  comprende una desesperación total y puede parecer no tener fin.

  • Reacción: llorar constantemente, fatiga, grandes sentimientos de tristeza, incapaz de concentrarse, suspiros, ansiedad, irritabilidad, no poder dormir, todos estos son síntomas normales de la depresión del duelo.
  • Intervención: Asegurar a la persona en duelo que la depresión es una reacción normal y que la depresión va y viene y eventualmente desaparece. La depresión puede ser útil porque permite que la persona en duelo experimente el dolor de la pérdida.
  • Proporciona apoyo, empatía, confianza e intenta evitar medicamentos. La medicación puede aliviar ciertos síntomas de la depresión pero no resuelve el duelo. Aunque la mayoría son capaces de negociar el camino a través del duelo sin ayuda profesional, el duelo puede desencadenar un episodio de una depresión profunda o dificultades emocionales. Un duelo complicado es más probable que tenga lugar si: la muerte fue violenta e inesperada; muchas muertes a la vez; o la persona en duelo tiene una historia de depresiones. Cuando el duelo se complica la intervención más apropiada es derivarlo a un profesional del duelo.

Aceptación/Reconciliación. Esta significa  que la persona en duelo entiende, intelectualmente y emocionalmente que la muerte ha tenido lugar. Entienden que sus seres queridos no estarán físicamente presentes en sus vidas.

  • Reacción: Las personas en duelo tienen miedo a la palabra “aceptar” porque ellos creen que aprender a aceptar la muerte significa que  se supone recordarles el hecho de que sus personas queridas han muerto. También pueden tener miedo a que aceptar la muerte significa olvidarse de la persona muerta.
  • Intervención: Asegurar a la persona en duelo que el duelo es un proceso; una disminución gradual en intensidad  del dolor es normal.  También proporcionar confianza de que reconciliarse con la muerte no significa olvidarse de la persona querida muerta. La muerte transforma las relaciones, en lugar de ponerles fin. Ahora la conexión es simbólica. Abrazamos los recuerdos que se pueden reafirmarse  con un “objeto de vinculación”.  Empezar a mirar más al futuro que al pasado y tomar las riendas de la vida una vez más es una señal de sanación

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